15 de octubre de 2019

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario 20 de octubre de 2019


Resultado de imagen de «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario". Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme"».

Si el domingo pasado Jesús nos recordaba que tenemos que dar gracias en nuestra oración por los dones que Dios nos regala, hoy nos recuerda que también es bueno pedir. La verdad es que no hace falta que nos recuerde que pidamos, pues es lo que hacemos habitualmente, más difícil nos resulta dar gracias. Sin embargo, también es bueno pedir, por eso Jesús cuenta la parábola del juez inicuo para explicar cómo tenemos que orar siempre sin desanimarnos. Al pedir reconocemos nuestra limitación y ponemos nuestra confianza en Dios. Como dice San Agustín "la fe es la fuente de la oración, no puede fluir el río cuando se seca el manantial del agua". Es decir, quien pide es porque cree y confía. Pero, al mismo tiempo la oración alimenta nuestra fe, por eso le pedimos a Dios que "ayude nuestra incredulidad".
Ocurre que frecuentemente no sabemos pedir y nos decepcionamos si Dios no nos concede lo que pedimos. No puede ser que Dios conceda a todos acertar el número de la lotería y es imposible que conceda a la vez la victoria a dos aficionados de dos equipos distintos que se enfrentan entre sí. Dios no es un talismán, o un mago que nos soluciona los problemas. Cuando pedimos algo nos implicamos en eso que pedimos y nos comprometemos con lo que suplicamos. Por ejemplo, si pedimos por la paz nos estamos comprometiendo nosotros mismos en ser pacíficos y constructores de paz. Lo otro es pedir a Dios que nos saque las castañas del fuego sin mover nosotros un solo dedo. Jesús nos anima a perseverar en la oración con insistencia, pues entonces estamos demostrando nuestra total confianza en Dios. Pero no pidamos imposibles, no podemos obligar a Dios a alterar el ritmo de la naturaleza. Pidamos mejor que sepamos aceptar nuestras limitaciones y sobre todo sabiduría para asumir lo que no podemos cambiar. Cuando llega el dolor o la enfermedad tan importante es pedir la curación como aceptación y confianza serena ante la enfermedad.

No cabe duda de que la oración en común tiene más sentido y me atrevería a decir que más fuerza. En el momento de las preces de la Eucaristía alguien lee o presenta la petición y todos nos unimos a él/ella diciendo "¡Te rogamos óyenos!". Hemos de pedir no sólo por nosotros o por los nuestros, sino también por todos los que lo necesitan. No olvidemos que somos el cuerpo de Cristo y cuando un miembro sufre, todo el cuerpo sufre. A veces las peticiones que hacemos en la Eucaristía resultan demasiado formalistas o rutinarias. Deberíamos dejar campo a la espontaneidad y dar oportunidad para que el que quiera exprese su necesidad para unirnos en su oración. Es verdad que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos, también un padre sabe lo que necesita su hijo, pero le gusta que se lo diga, pues es señal de confianza en él. Dios te dice cada día: "si me pides soy don para ti, si me necesitas, te digo: estoy aquí, dentro de ti".

9 de octubre de 2019

Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario 13 de octubre de 2019

Resultado de imagen de Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: --«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo:

Naamán era un gran soldado sirio, querido de su rey por su valor y su lealtad. Pero su cuerpo estaba podrido. La lepra le corroía la piel y la carne. Una muchacha hebrea, botín de guerra, esclava de su esposa, interviene. En su tierra, dice, vive un profeta que puede curar a su amo de aquella terrible enfermedad. Naamán cree y se pone en camino hacia Israel. El profeta le atiende: "Lávate siete veces en el Jordán y quedarás limpio". El bravo soldado sirio se resiste, le parece que aquello es un remedio absurdo.

5 de octubre de 2019

Triduo en honor a la Virgen del Pilar en la Iglesia Mayor de Baza 2019






La Hermandad de Ntra. Sra. del Pilar  de la Iglesia Mayor de Baza, invita a todos los bastetanos a participar al Triduo en honor a la Virgen del Pilar los días 9, 10 y 11 de octubre a las 20:00 h. 
La función principal será día 12 de octubre a las 12.00H, con la presencia de la Guardia Civil bastetana




Domingo XXVII del Tiempo Ordinario 6 de octubre de 2017




Habacuc es un profeta que ha intuido la catástrofe final que va a venir sobre el reino del Sur por su alejamiento de Dios y la práctica de la injusticia. Por eso lanza al cielo esta primera llamada, este primer desgarrador "¿hasta cuándo?". El hombre interroga a Dios desde su desgracia, desde su propia limitación, buscando ansiosamente una respuesta. Solamente en la fe hay "solución" para los momentos extremos del acontecer humano. El que este pequeño oráculo haya de ser grabado en tablillas da a entender que es el corazón del libro, lo más esencial, lo que debe permanecer. En él se presume que va a encontrar una salida a su angustiosa situación existencial. El mismo testimonio quedará en pie para los que se hagan similares preguntas en tiempos posteriores. Se esboza aquí la figura del opresor que va a ser descrita en el resto del capítulo y que es motivo de cinco fuertes maldiciones por parte del profeta. Este verso antitético condensa toda la teología de la historia. Viendo lo inicuo del hombre impío, resalta más el que se apoya solamente en Dios. El justo “vivirá por la fe”. El hombre creyente experimenta una auténtica liberación interior cuando llega a saber que en la fe en Jesús tiene la clave de su propia historia y vida. La fidelidad a Dios sostiene y fortalece su vida.

1 de octubre de 2019

2 de octubre, festividad de los Ángeles Custodios, patronos de la Policía

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El  día 2 de Octubre se celebró como cada año la Misa de los Ángeles Custodios en la Iglesia Mayor de Baza con presencia de la Policía Nacional y Local. A la misa asisten las Fuerzas de Seguridad del Estado con la presencia en la ciudad, autoridades militares, judiciales y civiles. La Eucaristía es presidida por el Vicario Parroquial D. Rafael Tenorio Olea. 



La torre-Campanario de la Iglesia Mayor de Baza es dedicada al beato obispo mártir D. Manuel Medina Olmos



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En el 25 aniversario de la beatificación del obispo mártir D. Manuel Medina Olmos, la Iglesia Mayor de Baza, ha recuperado la placa conmemorativa, a él dedicada, que ha sido bendecida, en la mañana del domingo 28 de octubre al finalizar la misa de doce, con la asistencia de un nutrido grupo de fieles
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27 de septiembre de 2019

CATEQUESIS CURSO 2019/2020


IGLESIA MAYOR DE BAZA
CATEQUESIS CURSO 2019/2020
1º de primaria MARTES de 17.00h-18.00h

2º y 3º de primaria JUEVES de 17.00h-18.00h
Postcomunión Viernes de 17.00h-18.00h
SE comienza la Primera Semana de Octubre

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario 20 de octubre de 2019

Si el domingo pasado Jesús nos recordaba que tenemos que dar gracias en nuestra oración por los dones que Dios nos regala, hoy nos re...