12 de junio de 2019

Domingo despues de Pentecostés La Santísima Trinidad 16 de junio de 2019


La fiesta de la Santísima Trinidad puede dar pie a las reflexiones teológicas más profundas sobre Dios o a la experiencia de amor más grande. O quizá a las dos cosas. Cada vez que leo este evangelio me maravillo de la sencillez con la que Jesús nos muestra quién es Dios, cómo es Dios, que hay en su corazón. Y es que nosotros, muchas veces, la tergiversamos y la amoldamos a nuestros intereses. Pero Dios no se deja atrapar por nuestras manipulaciones.

4 de junio de 2019

Domingo de Pentecostés 9 de junio de 2019



Pentecostés era una de las grandes fiestas del pueblo judío. Día de acción de gracias, de recuerdo agradecido por la alianza que Dios concediera a su pueblo en el Sinaí... La ciudad de Jerusalén bullía en sus calles, un gentío multicolor procedente de la Diáspora se movía de un lado a otro. El pueblo, subyugado ahora al poder de Roma, esperaba nuevamente que Dios se apiadara de los suyos, y quebrara el yugo férreo e insoportable de la dominación romana.
Los profetas lo habían predicho: vendrían tiempos en los que los prodigios se repetirían. Tiempos en los que el Espíritu se derramará sobre toda carne, tiempos en los que los corazones duros se ablandarán, en los que ese Espíritu nuevo vivificará los cuerpos muertos. El soplo de Dios llenará de fuego la tierra, y de un extremo a otro del orbe resonará la voz del Espíritu, despertará la fuerza de Dios, del Amor.
Tierra fría, tierra olvidada de Dios, tierra muerta, tierra reseca... Ven, ¡oh Santo Espíritu!, envía del cielo un rayo de tu luz. Ven, padre de los pobres, ven dador de todo bien, ven luz de los corazones. Consolador óptimo, dulce huésped del alma, suave refrigerio. Descanso en el trabajo, en el calor fresca brisa, en el llanto consuelo... ¡Oh luz beatísima!, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
En el momento en que todo surgía de la nada, el Espíritu de Dios aleteaba sobre el fragor de las aguas. Y cuando los tiempos se cumplen y se verifica la Redención, la nueva y definitiva creación, el Espíritu vuelve nuevamente a la tierra, cubriendo con su sombra a la joven virgen que concibe en su seno al Dios humanado. Y ahora, en Pentecostés, cuando la nueva hija de Sión comienza su historia, cuando la Esposa del Cordero se despierta, cuando la Iglesia toma conciencia clara de su misión, nuevamente actúa el Espíritu, el viento fuerte e imparable de Dios.
Desde entonces esa fuerza transformadora está siempre presente en la vida del pueblo elegido, actuando sin descanso, pasando por encima de las miserias de los hombres empujando la barca de Pedro hacia el puerto prefijado por Dios, en medio de las más terribles tempestades, de las más hondas borrascas... El Gran Desconocido, el Gran Olvidado, el Espíritu Santo. Y sin embargo, es el Gran Presente, la Promesa del Padre, el Paráclito, el Santificador de las almas. Sin su luz sólo tinieblas hay en el hombre, nada. Sin él, ni decir Jesús podemos...
Perdona nuestra rudeza, nuestra mísera ignorancia. Y ven: lava lo que está sucio -que es tanto-, riega lo que está seco, sana lo que está enfermo. Dobla nuestra rigidez, calienta nuestra frialdad, endereza lo torcido. Da a tus fieles, a los que en Ti confiamos -¡queremos confiar!- tus siete sagrados dones. Danos el mérito de la virtud, el éxito de la salvación, danos el gozo siempre vivo. Amén.
Se iniciaba entonces la gran aventura de prolongar la presencia operativa de Jesucristo en la tierra. Desde aquel momento los hombres elegidos, a pesar de sus limitaciones humanas, comenzaron una singladura divina. El fuego suave y violento a la vez del Espíritu Santo los fue empujando cada día a una tarea ardua y costosa. Ellos fueron dóciles y el milagro se operó, ellos desplegaron generoso sus propias velas y el Viento los empujó.
Sus pobres velas raídas, mis pobres velas plegadas por el egoísmo y la cuquería. Barquilla que se enmohece, batida contra las rocas, sin más horizontes que un acantilado corroído, sin más agua que las de una orilla turbia. Y, no obstante, todavía se pueden romper amarras, y navegar feliz… Madre mía, Esposa Inmaculada del Espíritu, ayúdame.

28 de mayo de 2019

Solemnidad de la Ascensión del Señor 2 de junio de 2019



Estamos celebrando la Solemnidad de la Ascensión del Señor. Lo hacemos con la convicción de que, Jesús, está siempre al otro lado. De que nos acompaña hasta el último día de nuestro mundo. Tendremos luchas, saldrán a nuestro encuentro dificultades, numerosas naciones darán la espalda a una religión cristiana que ha sido el cuño y la identidad de su historia. Pero, el Señor, no nos abandona. En todo caso, como siempre ha sido, después de la noche oscura (también en la Iglesia) amanecerá el sol y con más fuerza.

24 de mayo de 2019

VI Domingo de Pascua 24 de mayo de 2019




La fe en Cristo resucitado nos da paz, alegría interior y confianza en su presencia permanente entre nosotros. Como nos dice San Agustín, "para comprender el misterio de Dios hay que purificar el corazón; de ningún otro lugar proceden las acciones sino de la raíz del corazón" (Sermón 91). La fe cristiana nace del corazón, pero corre el peligro de transformarse en religión de ritos. Los judíos "religiosos" quieren imponer la circuncisión. La Iglesia está amenazada de quedarse en los medios, los ritos, y olvidarse de lo fundamental, la interioridad de la fe. También nosotros corremos el riesgo de confundir las tradiciones con la verdad, de afirmar como eterno e inmutable lo que es fruto de una época, de hacer apología de nuestra fe con una filosofía ya superada, de imponer cargas y obligaciones que alejan de lo fundamental, de sostener que viene de Dios lo que viene del hombre. Necesitamos vino nuevo en odres nuevos, recuperar la sintonía con la cultura y con el hombre de nuestro tiempo. En el llamado concilio de Jerusalén los primeros cristianos escucharon la voz del Espíritu Santo que Jesús les había prometido. El Espíritu nos ayudará a no quedarnos en lo superficial para llegar a identificarnos con el Padre que nos ama, viene a nuestra vida y hace morada en nosotros. El Papa Francisco constantemente nos hace una llamada a recuperar la frescura del evangelio, a valorar lo esencial en el seguimiento de Jesucristo.

17 de mayo de 2019

V Domingo de Pascua 19 de mayo de 2019



Dios es Amor. La Primera Carta del Apóstol San Juan es un canto al Amor de Dios. El amor es de Dios, nos dice, y por eso debemos amarnos unos a otros. Quien no ama no conoce a Dios. En el texto de este domingo encontramos la expresión "Dios es Amor", frase con la que tituló el papa Benedicto XVI su primera encíclica hace ya algunos años. Más adelante nos dirá que tenemos que permanecer en el amor para permanecer en Dios. Coincide con el consejo de Jesús en el evangelio de hoy: "permaneced en mi amor". El cristiano expresa la opción fundamental de su vida en que ha creído en el amor de Dios: "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida". El que tiene experiencia auténtica de Jesucristo transforma su vida y la orienta desde ese Alguien que ha conocido. A esto se refiere cuando dice que el que le ama cumple sus mandamientos. Jesús dio la vida por sus amigos y ahora nos pide que nosotros estemos dispuestos a hacer lo que nos pide. Es decir, que demos frutos de buenas obras.

Mayo: Mes de María La Iglesia otorga este mes a María para conocerla y amarla más






Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su mamá (el famoso 10 de Mayo) y las flores son el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.

Por otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.

Celebremos, invitando a nuestras fiestas a María, nuestra dulce madre del Cielo.


15 DE MAYO SAN TORCUATO PÀTRÓN DE LA DIÓCESIS DE GUADIX -BAZA



El pasado miércoles 15 de mayo, la diócesis de Guadix-Baza celebró la festividad de San Torcuato, a las 11 horas se celebró la Solemne Misa Pontifical, presidida por nuestro obispo D. Francisco Jesús,  concelebrada por el cabildo catedralicio accitano, sacerdotes diocesanos y con la asistencia de la alcaldesa de Guadix, corporación municipal autoridades y Hermandades así como del pueblo de Dios. Al finalizar la Eucaristía hubo la tradicional procesión con la Sagrada Imagen del Santo y su reliquia. 


un año más nuestra diócesis recordó a quien trajo la fe a estas tierras del sur de España 
y que después de dos mil años sigue tan viva como entonces.

Domingo despues de Pentecostés La Santísima Trinidad 16 de junio de 2019

La fiesta de la Santísima Trinidad puede dar pie a las reflexiones teológicas más profundas sobre Dios o a la experiencia de amor más g...