4 de agosto de 2020

Domingo XIX del Tiempo Ordinario 13 de agosto de 2020


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Se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. La situación en la que se encontraban los apóstoles, en la travesía del lago, era una situación comprometida. Estaban “muy lejos de la tierra”, la barca “estaba siendo sacudida por las olas” y “el viento era contrario”. En esta situación, en la tenue luz de la madrugada, no era difícil ver fantasmas. Dicen los entendidos en Biblia que, cuando Mateo escribe este relato, la comunidad de la Iglesia en la que él vivía estaba pasando por momentos de desconcierto y desánimo. Arreciaban las persecuciones, muchos cristianos estaban nerviosos y desconcertados porque la segunda venida del Señor no acababa de llegar y, en consecuencia, la fe primera, fuerte y vigorosa, se estaba debilitando y muriendo. Mateo ve en esta situación de la Iglesia de su tiempo mucho parecido con lo que les pasó a los discípulos en aquella famosa madrugada, después de la multiplicación de los panes. También nosotros podemos pensar que la situación en la que se encontraba la primitiva Iglesia, cuando Mateo escribe su evangelio, no es muy distinta de la situación en la que se encuentra nuestra Iglesia de hoy. El mar en el que navega hoy nuestra iglesia es un mar hostil y los vientos que hoy soplan más fuertes en nuestra sociedad son vientos que intentan hundir la barca de nuestra fe. En estas circunstancias es fácil entender que muchos cristianos se sientan tentados a pensar que Jesús es ya sólo un fantasma, un cuerpo sin vida que flota en el aire de nuestra débil creencia y que sirve ya más para asustar y amedrentar, que para consolar y dar ánimo. Por eso, debemos seguir leyendo el relato evangélico y escuchar con atención lo que Jesús dice a los discípulos.

30 de junio de 2020

XIII Domingo del Tiempo Ordinario


Resultado de imagen de «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí.

El que quiere a su padre o su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. Todas las personas nacemos ya con una serie de valores primarios inscritos en la propia naturaleza: el amor a la vida, el amor al alimento y al dinero, el amor a los padres y a los hijos, etc. 

23 de junio de 2020

Solemnidad de San Pedro y San Pablo 29 de junio de 2020


OREMOS POR EL PAPA.- Este breve pasaje de los “Hechos de los apóstoles” nos ofrecen un interesante relato sobre la vida los primeros cristianos, cuando la Iglesia nacía y se marcaban las directrices fundacionales, base y fundamento de lo que es la Iglesia. Por eso esa época tiene un valor único para ser fieles a la doctrina de Cristo en lo fundamental, aunque hayas aspectos y detalles que van cambiando según el tiempo y las circunstancias, pero sin cambiar en lo que es fundamental.
Se nos refiere la muerte de Santiago, el hermano de San Juan Evangelista. Con ello vemos cómo desde el principio hubo persecuciones contra los cristianos. En este pasaje se nos narra la prisión de Pedro y su liberación, gracias a la oración de aquellos primeros discípulos. Hoy también la Iglesia entera reza por el Papa, este Papa Francisco que nos sorprende con su sencillez y personal encanto.
Una característica del Papa Francisco es la de pedir que recemos por él. Es como una cantinela con la que termina sus intervenciones, tanto generales como particulares. En la Liturgia se pide con frecuencia por el Papa, sobre todo en la Santa Misa donde siempre y forma nominal se implora al Señor que ilumine y fortalezca a nuestro Pontífice el Papa Francisco.

XIII Domingo del Tiempo Ordinario 28 de junio de 2020



Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes… Dios creó al hombre para la inmortalidad. Estas frases del libro de la Sabiduría, aunque nos parezcan hoy muy normales a los cristianos, fueron una afirmación nueva y sorprendente en la Biblia de los judíos. La creencia en la inmortalidad fue una creencia muy tardía en la Biblia, porque la creencia general de los judíos, hasta tiempos muy tardíos, era que, después de la muerte, todos iban al Sheol, lugar y morada de los muertos. En cambio, en este libro de la Sabiduría se nos dice que la vida del hombre no acaba en esta tierra, porque Dios es un Dios de vida y no de muerte. Ahora, los hombres y mujeres de nuestro mundo, a lo largo y ancho de este planeta tierra, no tenemos una opinión común y uniforme sobre lo que pasará después de nuestra muerte. Todas las religiones afirman que nuestro destino es vivir, primero aquí en este mundo y después en el cielo, en el paraíso, o en cualquier otro lugar y una dimensión nueva y trascendente. Pero tenemos que reconocer que en el momento actual de nuestra historia existen muchas personas ateas, o agnósticas, que no creen en ninguna clase de inmortalidad. Los cristianos tenemos la obligación de convivir pacífica y amablemente, tanto con las personas que no creen en ninguna clase de inmortalidad, como con las personas que son de otras religiones. Los cristianos debemos afirmar nuestra fe en la inmortalidad con firmeza y tolerancia, afirmando, sin rodeos, que nosotros creemos que Cristo venció a la muerte y nos abrió a todos las puertas de la inmortalidad. No se puede ser cristiano y no creer en la resurrección de Cristo y en nuestra propia inmortalidad.

17 de junio de 2020

XII Domingo del Tiempo Ordinario 21 de junio de 2020


Resultado de imagen de «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.


Jeremías se lamenta amargamente. Una vez más es el profeta plañidero, el que llora hasta el extremo de que su figura sea el prototipo de la desgracia. Hecho un "Jeremías" se dice. Como del mismo Cristo en su pasión: Hecho un "ecce homo"... Misterio de los planes de Dios, dando cabida al sufrimiento del justo. Y un sufrimiento grande, profundo. Dolor que hace clamar, gritar, llorar.

19 DE JUNIO SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Blog del sagrado Corazón de Jesús: El Corazón de Jesús en la ...

«El Señor se ha unido a vosotros y os ha elegido» (cf. Dt 7, 7).
Dios se ha unido a nosotros, nos ha elegido, este vínculo es para siempre, no tanto porque nosotros somos fieles, sino porque el Señor es fiel y soporta nuestras infidelidades, nuestra lentitud, nuestras caídas.
Dios no tiene miedo de vincularse. Esto nos puede parecer extraño: a veces llamamos a Dios «el Absoluto», que significa literalmente «libre, independiente, ilimitado»; pero, en realidad, nuestro Padre es «absoluto» siempre y solamente en el amor: por amor sella una alianza con Abraham, con Isaac, con Jacob, etc. Quiere los vínculos, crea vínculos; vínculos que liberan, que no obligan.

9 de junio de 2020

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo 14 de junio de 2020

¿QUÉ HACES CON TU HERMANO? 


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Día de la Caridad. Hoy vuelve de nuevo la Iglesia a recordarnos lo que significa el misterio de Cristo con nosotros. Hoy quiere que volvamos de nuevo los ojos hacia ese misterio inexplicable del Cuerpo de Cristo y le cantemos gozosos y le demos las gracias. Junto a ese sentimiento de amor y agradecimiento al Señor porque ha querido quedarse con nosotros -ese sentimiento que se expresa en la quietud de la oración-, la Iglesia ha querido recordarnos algo extraordinariamente interesante. Es esto: que Cristo no sólo se quedó bajo la forma de pan y vino para que nuestra ruta tuviera auxilio permanente, sino que se quedó en los hombres que necesitan de los demás. Por eso, hoy es el Día de la Caridad. No podemos hoy cantar a Cristo en su magnífica custodia procesional si somos capaces de adorarlo en aquellos hombres en los que, inevitable es decirlo, cuesta mucho encontrarlo. Él quiso que lo buscáramos en esos hombres, porque en ellos escondió sus rasgos en una especie de reto lanzado desde siempre a nuestra inquietud y a la sinceridad de nuestro cristianismo.

Domingo XIX del Tiempo Ordinario 13 de agosto de 2020

Se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. La situación en la que se encontraban los apóstoles, en la travesía d...