27 de marzo de 2020

V Domingo de Cuaresma 29 de marzo de 2020



Se acercan los días de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. ¿Cuál es el resumen de nuestra vida? ¿Servimos o nos servimos? ¿Amamos o nos dejamos amar? ¿Salimos al encuentro o preferimos que sean los demás los que nos rescaten?
Es hora, en estas últimas jornadas cuaresmales, de solicitar al Señor que renueve nuestros corazones. Es un momento propicio para volver nuestros ojos a un lado y a otro y ver dónde nos tenemos que emplear más a fondo. La cruz del Señor merece, por nuestra parte, un último esfuerzo: hay que atraer al Señor el corazón de la humanidad. ¿Cómo? Sirviendo y, además, haciéndolo con ternura, con cariño, y con fidelidad. Entre otras cosas porque, en esa entrega y constancia reside nuestra propia renuncia para estar al lado del Señor.
El Señor quiere que, dejando el YO que tanto nos invade y nos limita, mudemos a los OTROS. Es decir; que nos neguemos a nosotros mismos; que busquemos la felicidad no tanto en la propia satisfacción, cuanto en la utilización de todos nuestros dones y talentos al servicio del Evangelio y de los demás.

18 de marzo de 2020

IV Domingo de Cuaresma 22 de marzo de 2020


Resultado de imagen de : «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».

Para el evangelista san Juan Dios es, sobre todo, luz y amor. Dios es la Luz, Dios es el Amor. Este Dios Luz, este Dios Amor se manifestó plenamente, en lo humano, en el hombre Jesús de Nazaret. Por eso, para nosotros, Cristo es la Luz y el Amor. En el evangelio de este domingo, en concreto, el ciego de nacimiento, cuando se encontró con Cristo, recibió, además de la luz física para sus ojos, la luz espiritual para su alma. Cristo fue para él la Luz que iluminó sus ojos físicos e iluminó su alma para ver en Cristo la Luz de Dios y para ver todas las cosas del mundo bajo la luz de Cristo. Jamás se oyó decir, dice el ciego de nacimiento, que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si este no viniera de Dios no tendría ningún poder. Pues bien, tratando de aplicar este evangelio del ciego de nacimiento a nuestro tiempo actual, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que hay más ciegos espirituales que ciegos materiales. Nuestra sociedad es, en gran parte, agnóstica e increyente, incapaz de ver las cosas de este mundo bajo la luz de Dios, bajo la luz de Cristo. Los cristianos tenemos aquí el gran reto de mostrar, con nuestros hechos y con nuestras palabras, a los muchos ciegos espirituales de hoy a ver las cosas de mundo bajo la luz de Dios, bajo la luz de Cristo. Para los ciegos espirituales todas las cosas de este mundo empiezan y terminan en este mundo. Lo único importante para ellos es tener buena salud física, triunfar en los negocios, gozar de los bienes materiales del sexo, de la vanagloria, del poder, etc. En cambio, para los que queremos ver las cosas de este mundo bajo la luz de Cristo, los bienes reales de la salud, del dinero, del poder, del goce material de los sentidos, sólo son totalmente valiosos si están subordinados a los bienes espirituales de la salud espiritual y, en definitiva, al amor de Dios y al amor al prójimo. Que Dios nos libre de la ceguera material y nos dé su Luz para ver todas las cosas bajo la Luz de Dios.

11 de marzo de 2020

III Domingo de Cuaresma 15 de marzo de 2020


Resultado de imagen de en aquel tiempo, llegó Jesús a un ciudad de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida

Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú y él te daría agua viva. El mundo, nuestro mundo, no tiene, mayoritariamente, sed de Dios. Tiene sed de dinero, de poder, de gozar de bienes materiales, de figurar y sobresalir, de distracciones efímeras e intrascendentes, pero no tiene sed de Dios. Dios es el amor y la misericordia, la justicia, la fraternidad universal, el considerar a todas las personas como hermanas y compañeras de viaje. Y el mundo actual no tiene sed de esto, no tiene sed de Dios. Jesucristo sí tenía sed de Dios, vivía en comunión continua con su Padre y en comunión con todas las personas, especialmente los más pobres, marginados, pecadores. San Pablo, san Agustín, san Francisco, la Madre Teresa de Calcuta, todas las personas profundamente religiosas han tenido sed de Dios. Todos los cristianos, y todas las personas religiosas del mundo, tenemos la obligación de despertar en la sociedad la sed de Dios. Con nuestro ejemplo y con nuestra palabra. Es una deficiencia gravísima el no tener sed de Dios, el haber perdido el respeto a lo sagrado, a lo numinoso, al misterio inmanente y trascendente que es Dios. Pidamos nosotros todos los días a Jesús que nos dé el agua viva, un agua que se convierta en nuestro interior en un surtidor, en un manantial que salte hasta la vida eterna. No seamos sólo cuerpo, no tratemos de saciar únicamente la sed del cuerpo, vivamos movidos y dirigidos por el espíritu de Jesús, por el espíritu de Dios. Que cada uno de nosotros, los cristianos, seamos surtidores de agua viva, personas fraternas y solidarias, que cada uno de nosotros despierte en los demás la sed de Dios.

5 de marzo de 2020

II Domingo de Cuaresma 8 de marzo de 2020


El Señor dijo a Abrahán: sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Cuando he leído esta frase del libro del Génesis que leemos en la primera lectura de este domingo he pensado de una forma casi automática en la “Iglesia en salida” de la que tanto habla el Papa Francisco. Evidentemente, nuestro padre en la fe, el patriarca Abrahán, fue un hombre en salida, obedeciendo al mandato de Dios que le ordenaba abandonar la casa y la tierra propia, en busca de otras tierras que el Señor le mostraría. También a la Iglesia de hoy, a nuestra Iglesia, el Papa le dice que no se quede en la sacristía esperando a los que van, sino que salga en busca de los que no van a la Iglesia. Como no quiero enrollarme mucho, me voy a conformar con citar algunas frases de las que el Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, la alegría del Evangelio, dice cuando habla de una Iglesia en salida: “En la

27 de febrero de 2020

I Domingo de Cuaresma 1 de marzo de 2020




Hace pocos días atrás, el Miércoles de Ceniza, iniciábamos la Cuaresma, un tiempo litúrgico que todos los años nos regala y ofrece Dios a través de su Iglesia para que los cristianos nos preparamos a la mayor de nuestras fiestas, la Pascua de la Resurrección del Señor. 


19 de febrero de 2020

VI Domingo del Tiempo Ordinario 23 de febrero de 2020


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 5, 38-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

V Domingo de Cuaresma 29 de marzo de 2020

Se acercan los días de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. ¿Cuál es el resumen de nuestra vida? ¿Servimos o nos servimos? ¿Am...