24 de noviembre de 2020

I Domingo de Adviento 29 de NOVIEMBRE de 2020



El adviento es el tiempo de la esperanza. Sólo es capaz de esperar aquél que está despierto y vigilante. Hoy suena el despertador en nuestra vida para sacarnos del adormecimiento. Pasamos casi un tercio de nuestra vida durmiendo, añádase a esto el tiempo en que vivimos adormilados y obnubilados. Nuestra mente está embotada por la rutina, la dispersión, el cansancio, el vacío. ¡Velad!, ¡Vigilad!, nos dice el Señor. ¿Cómo velar? Ante todo, sabemos que vela bien precisamente el que ama. Lo sabe la esposa que espera al marido que se ha quedado hasta tarde en el trabajo o que debe volver de lejos después de un viaje; lo sabe la madre que está intranquila porque el hijo todavía no ha vuelto a casa; lo sabe el enamorado que no ve la hora de encontrarse con su amada... El que ama sabe esperar también cuando el otro tarda.

Adviento: espera alegre y vigilante


Resultado de imagen de ADVIENTO

Abrimos un nuevo tiempo litúrgico, el de Adviento, con este Primer Domingo, que lo es también de nuevo ciclo, del B, en el cual será San Marcos quien nos narre a lo largo de todo un año la vida de Jesús de Nazaret. 

Jesús nos pide hoy que estemos vigilantes. Y es que nuestra espera tendrá recompensa: llegará el Hijo de Dios, hecho Hombre, para enseñarnos el camino de la Salvación. Nos abrimos pues a ese tiempo de esperanza total que nos produce la cercanía del Nacimiento del Niño Dios.

19 de noviembre de 2020

Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo 22 de noviembre de 2020



De acuerdo con el texto evangélico de este domingo, parece evidente que no podemos entender la palabra “reino” en el sentido político y social que cuando usamos esta misma palabra para referirnos a alguno de los reinos que ha habido y hay actualmente en nuestro mundo. Jesucristo no manda, ni política, ni militarmente, como han mandado antes, ni como mandan ahora los reyes de nuestro mundo. Ni tiene poderes militares, ni da órdenes política y socialmente coactivas. El reino de Jesucristo es un reino espiritual y Cristo lo que quiere es ser rey de nuestros corazones. En los evangelios nunca aparece definido en términos claros el reino de Dios. En las parábolas sobre el reino se nos dice que el reino de Dios es como un grano, una semilla que se siembra y va naciendo y creciendo muy lentamente (Mt 4, 26), o como el grano de mostaza (Mt 11, 28), o como una realidad que ya está entre nosotros, ¿el mismo Jesús?, (Lc 7, 21), o como una realidad que se hará del todo presente después de la parusía, de la segunda venida del Señor. 

14 de noviembre de 2020

XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario 15 de noviembre de 2020

Resultado de imagen de «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno fue hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:

La convocatoria por parte del Papa Francisco de la I Jornada Mundial de los Pobres ha sido una generalizada sorpresa que hizo –por ejemplo—adelantar de fecha la tradicional celebración del Día de la Iglesia Diocesana al domingo pasado, el 32 del Tiempo Ordinario. Pero no es baladí decir que a veces a los cristianos y a la Iglesia se les olvidan los pobres, salen del corazón de los creyentes, quedando el tema como un asunto más administrativo, a un nivel –pudiera ser— más débil del que acometen algunas ONG. Hemos, pues, de analizar esto y vivir con intensidad esta Primera Jornada Mundial de los Pobres. Añado que toco este tema, también, en la Carta del Editor.

6 de noviembre de 2020

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario 8 de noviembre de 2020


Resultado de imagen de Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron a encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron

Dios quiere acompañarnos. Se nos presenta en la primera lectura la Sabiduría de Dios personificada en una joven que busca encontrarse con su amado.. "Fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan". No se comporta como una mujer que hace desaires. Al contrario, la Sabiduría se hace la encontradiza para los que la aman, para los que la desean y la buscan. El verdadero conocimiento de Dios no es el resultado de una laboriosa operación intelectual, es un don que se ofrece con generosidad a cuantos se disponen a recibirlo con un corazón abierto. "Se anticipa a darse a conocer a los que la desean. Quien temprano la busca, no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada". La Sabiduría de Dios madruga más que los que la desean. Cuando éstos despiertan y empiezan a buscarla, se la encuentran esperando a la puerta. No necesitan andar tras de ella todo el día. Dios se presenta siempre al hombre que le busca y se anticipa a sus deseos. Desgraciadamente, muchas veces nosotros los cristianos no somos capaces de imaginar que Dios esté sentado junto a nuestra puerta, esperando para regalarnos su amor. Dios nos ama gratuitamente y se ofrece constantemente para que nos llenemos de su vida. Acudamos a Él para iluminar nuestra oscuridad y saciar nuestra sed de felicidad.

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario 1 de noviembre de 2020


Resultado de imagen de «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.


En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y fariseos: haced y cumplid lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen… todo lo hacen es para que los vea la gente. La hipocresía es uno de los vicios que menos perdona la gente. Si uno hace algo mal y lo reconoce, e intenta corregirse, la gente siempre está dispuesta a perdonarle, pero si uno es hipócrita y hace lo contrario de lo que dice, la gente lo lleva muy mal. Esto es aplicable, sobre todo, a los que tienen algún cargo público, y también en la relación de cada uno de nosotros con los amigos y más conocidos. La humildad siempre atrae, la soberbia y la hipocresía nos apartan de los demás. Jesús les recomienda siempre a sus discípulos la humildad en el trato con los demás, no queriendo reconocer más títulos que el de hermano y servidor del prójimo. La frase última de este relato evangélico, según san Mateo, resume muy bien todo su pensamiento: el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. Así lo practicó siempre su madre, María, como nos dice en el “Magnificat” y así lo hizo el mismo Jesús que, siendo de condición divina se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos, como nos dice san Pablo. Todos nosotros, empujados por nuestro egoísmo, tendemos a ser dominadores y jefes, antes que súbditos y hermanos, por eso debemos estar siempre en guardia con nosotros mismos, haciendo todos los días examen de conciencia sobre nuestra humildad y espíritu de servicio. Ser hipócritas es ser mentirosos y a nadie nos gusta que intenten engañarnos. Todos los verdaderos discípulos de Jesús, todos los verdaderos santos del cristianismo, han sido humildes y servidores de los demás. Si queremos nosotros ser verdaderos discípulos de nuestro único Maestro, seamos, pues, humildes, sencillos y servidores.

30 de octubre de 2020

Conmemoración de todos los Fieles Difuntos 2 de noviembre de 2020


Resultado de imagen de cementerio de baza


Todos caminamos atados a la cadena de la muerte, para unos, más larga; para otros, más corta. Y nadie ha roto esa cadena. Sólo el Señor Jesús se ha atrevido a proclamarse resurrección y vida. Solo Él, a través de la muerte, no escamoteando la muerte, ha llegado a la vida, a la vida plena, vida todo vida, no añadiendo eslabones a esa cadena, sino rompiéndola. Sólo Él ha vencido a la muerte. Y hoy que la Iglesia –y en domingo—celebra a todos esos hermanos nuestros que nos han precedido en la muerte, sólo se me ocurre pensar en la resurrección…

I Domingo de Adviento 29 de NOVIEMBRE de 2020

El adviento es el tiempo de la esperanza . Sólo es capaz de esperar aquél que está despierto y vigilante. Hoy suena el despertador en...